Participación ciudadana, el tiempo como elemento central para formar parte de algo

A mí las charlas en los bares me suelen acompañar durante horas, a veces incluso días, no puedo evitar repasar mentalmente las conversaciones, algunas reafirman lo que ya pensaba, otras sin embargo, me descolocan, me sorprenden, e incluso me remueven internamente.

Hace poco conversé sobre Participación Ciudadana con mis compañeras grullas, Veronica y Jorge, un tema aparentemente sencillo en el que imaginé que estaríamos en gran parte de acuerdo, salvo por ciertos matices. Esta charla me acompañó durante días y sirvió para asentar algunas ideas que quiero compartir en este post.

Participación ciudadana: ¿estamos preparadas como sociedad para integrarla en nuestra cultura democrática?

Lo primero que se me pasa por la cabeza al escuchar hablar de participación ciudadana es: ¡Por fin!, una evolución lógica de un sistema democrático obsoleto e ineficiente en el que la ciudadanía ha dejado de confiar en las instituciones; una ciudadanía que por lógica, prefiere tomar sus propias decisiones a que otras personas -empíricamente incapaces de cumplir sus compromisos- lo hagan por ellas. Yo como individua sé perfectamente lo que quiero, lo que me interesa, lo que mejoraría mi calidad de vida…pero, ¿se corresponden estos intereses individuales a los intereses colectivos?

Esta es mi primera parada: ¿están las personas, como individuas, preparadas para tomar decisiones que afectan a toda una comunidad, a una sociedad en su conjunto, a un todo? ¿Seremos capaces de dejar de mirar desde lo individual y aprender a pensar en colectivo?

En mi caso, me considero una persona concienciada sobre diversos problemas sociales; me inquietan, los pienso, trato de buscar soluciones, encontrar respuestas…sin embargo, cuando el Ayuntamiento de Madrid me ofreció la oportunidad de participar en Decide Madrid, no pude evitar sentirme tentada a votar propuestas que mejorarían directamente mi calidad de vida como individua, por ejemplo, pensé que instalar BiciMad cerca de mi barrio es una medida fantástica y altamente necesaria para la ciudad de Madrid…pero, ¿hasta qué punto es una visión puramente individualista? ¿Hasta qué punto tengo toda la información que necesito, como ciudadana responsable, para tomar una decisión de estas características? En ningún caso mi intención es echar por tierra una iniciativa como ésta, es más, admiro la valentía y la buena voluntad, solamente creo que cuestionar los mecanismos forma parte del proceso, estamos en la fase inicial, y la crítica forma parte del camino.

El tiempo como elemento central para formar parte de algo, para participar

Participar es también formar parte, y para formar parte de algo es necesario disponer de tiempo.

Hace poco que vivo en Madrid, antes residía en un pueblo a 60 km de aquí dirección Burgos; un pueblo de montaña, un lugar agradable en el que vivir si no fuera porque está muriendo. Sí, sí, está muriendo. Muere porque desaparece el tejido productivo, negocio que abre, negocio que cierra; muere porque no hay vida en las calles, viven casi 3.000 personas que ya no pasean por sus calles, prefieren quedarse encerradas en sus chalets; cada vez hay menos espacios pensados para que los ciudadanos puedan compartir la belleza del entorno, las últimas obras urbanísticas en las que se ha invertido han sido bancos donde sentarse construidos a 5 metros de distancia los unos de los otros…¿cómo vamos a relacionarnos, a formar parte de algo con un diseño urbanístico de estas características?, pero sobre todo, mi pueblo muere porque las personas que habitamos en él permanecemos inertes mientras esto sucede.

Al poco de comenzar a vivir en este pueblo, me ofrecieron formar parte de una agrupación vecinal que se presentaría a las elecciones municipales de 2015, un proyecto político construido desde la participación de los habitantes del municipio, me pareció interesante y acepté.

El proyecto sigue vivo, a día de hoy ha conseguido 3 concejalías en el Ayuntamiento, pero el camino no fue sencillo, y no lo sigue siendo. Se construyó como un proyecto basado en la participación ciudadana; y el primer varapalo fue darnos cuenta de que la gente no tiene tiempo de participar. TIEMPO, no es interés, ganas o ilusión, es TIEMPO lo que falta.

Para participar se necesita TIEMPO. No basta con meterte en una plataforma online y elegir una propuesta; participar es conocer, es entender, es charlar y comprender todos los puntos de vista, es debatir, es mirarte y empatizar con tu vecina, es comprender el espacio donde vives, sin esto, la participación se queda coja.

Como ciudadanía no únicamente deberíamos pelear por lograr una conciliación real entre nuestra vida profesional y nuestra vida personal; también deberíamos batallar por tener tiempo para cuidar y preocuparnos por nuestra comunidad, por conocer a nuestros vecinos y vecinas, y pensar en conjunto cómo construir un lugar mejor en el que vivir.

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